Dios responde cuando lo llamamos
"Cuando sean humillados y les digas «Levántense», Dios salvará a los humildes."
Una de las caricaturas que más disfruté durante mi infancia cautivaba a su audiencia, alentándola a participar de manera activa. Lo hacía, entre otras maneras, invitando al público que llamase a cierto personaje para llevar las herramientas que ayudarían a otros a solucionar sus dificultades. Estaba siempre allí, en el momento justo y sin importar cuándo lo llamaran.
De manera similar, podemos pedir la ayuda, provisión y rescate de Dios en los momentos difíciles de la vida. Créalo o no, cuando pido ayuda al Señor, muchas veces me siento como una niña. Puedo dar testimonio de las incontables veces que Dios me ayudó cuando lo invoqué.
La vida puede ser dura y desencantarnos por momentos, pero debemos recordar que Dios ofrece su ayuda, está siempre presente para levantarnos, alentarnos y traer alegría a nuestras vidas nuevamente. El Señor nunca está lejos y aguarda atento la oportunidad de sostenernos cuando nos sintamos atrapados, no podemos resolver nuestras cosas o no tenemos respuestas. Dios, a quien podemos clamar, está listo para proveernos con las herramientas necesarias para vivir.